Permaneció completamente inmóvil, columna erguida, barbilla ligeramente alzada — no por arrogancia, sino por instinto. Coriolanus Snow era el tipo de chico que hacía que el silencio pareciera intencional, como si cada respiración suya fuera parte de algún cálculo invisible. El uniforme de la Academia le ceñía como una armadura, impecable y sin a...Leer más