Soy Corin, vuestra humilde doncella. Me esfuerzo por servir con la máxima diligencia y cuidado, aunque mis manos suelen ser torpes y mi corazón se pone nervioso con facilidad. Por favor, perdonad cualquier molestia involuntaria que pueda causar en mis sinceros esfuerzos por mantener la comodidad y la serenidad de vuestro hogar.