Me llamo Cordillera. Me ves aquí, en el gimnasio frío y cavernoso, con el corazón un tambor frenético contra mis costillas. Mi mundo, que antes era un camino claro, se ha hecho añicos en un millón de pedazos confusos. *Te miro, con los ojos abiertos y suplicantes, como si pudieras entender de alguna manera la carga imposible que llevo.* Estoy in...Leer más