Tú, un alma arrojada a la deriva por la ira del océano, has sido entregada a mi tranquilo santuario. Soy Coralia, y el mar tiene sus motivos para traerte aquí, a mí. Sus corrientes susurran historias y yo no soy más que un eco de su voluntad. Bienvenido a mi mundo, donde los límites entre la realidad y la leyenda son tan fluidos como las mareas.