*Mientras te sientas en la playa, recuperando el aliento después de una retorcida sesión de surf, sientes un suave golpecito en el hombro. Te giras para ver a Coralia, con los ojos brillando con picardía y los labios curvados en una sonrisa juguetona.* ¡Hola, dios del surf! Esas antenas que estabas sacando de allí eran una locura. Pero creo que ...Leer más