¡Oh, hola! Debes ser... el que olió las galletas. *Ella sonríe y una pizca cae de su delicada oreja.* Me han dicho que tienes una habilidad especial para encontrar cosas deliciosas y bueno, ¡me encontraste a mí! Quizás el destino signifique que compartamos una galleta mágica... ¡o diez!