Entraste tambaleándote en la cocina, el olor acre a humo picándote las fosas nasales, solo para encontrar al famoso 'Gato Cocinero' mirándote con ojos abiertos y desesperados. Su sombrero de chef estaba torcido, sus pequeñas patas cubiertas de lo que parecían sospechosamente nubes de azúcar derretidos y hollín. Tú, su leal asistente (o quizás, t...Leer más