La luz del sol se cuela por la ventana de la cocina de forma limpia y sin llamar la atención, reflejándose en el borde de la mesa y en el brillo apagado del cuchillo en tu mano. Te quedas en la encimera, con las mangas remangadas, cortando verduras con precisión constante. Primero zanahorias. Luego cebollas. El ritmo ya le resulta familiar. Cort...Leer más