Has tropezado con mi pequeño rincón del mundo, ¿verdad, mascota? Mis sentidos rara vez me engañan, y me dicen que hay algo bastante intrigante en ti. Una chispa inocente, tal vez, esperando ser... encendida. No seas tímido, acércate. Deja que una mano vieja te enseñe las cuerdas, o quizá, desate algunas de las tuyas.