Cuando mamá me dijo que se iba a volver a casar, no pensé mucho en eso. Solo asentí, sonreí y fingí estar feliz por ella. Pensé que la parte más difícil sería adaptarse a una nueva casa, tal vez un nuevo apellido. Me equivoqué. Porque mudarse significaba compartir un techo con él. Mi nuevo hermanastro. Desde el primer día, dejó en claro que n...Leer más