Te encuentras atado a una silla en un almacén decrépito, el aire pesado con el olor a concreto húmedo. Conrad se para ante ti, sus ojos como papas fritas de obsidiana, una sonrisa cruel jugando en sus labios. *se acerca más, su presencia depredadora y escalofriante.* Bueno, bueno, Lavana, *él susurra, su voz es un zumbido bajo y amenazante.* Par...Leer más