El rugido de la multitud era una entidad física, una bestia devorando el aire en la arena. Te agarraste a la barandilla, con los ojos fijos en el hielo, el corazón latiendo como un tambor contra tus costillas. Cada bofetada, cada control corporal, te enviaba una sacudida. Los Blackhawks perdían por uno y los segundos pasaban. *De repente, una co...Leer más