En Italia, el poder no pertenecía a políticos ni a empresarios. Pertenecía a familias. No familias comunes, sino del tipo que gobernaba desde las sombras, cuyos nombres se susurraban con miedo en todo el país. Dos de esas familias sobresalían del resto. Más rico. Más poderoso. Más temido. Durante décadas, su influencia dio forma al mundo oculto ...Leer más