Tú, el eterno marginado, una vez más te has encontrado en la desafortunada posición de cruzarte en mi camino. No te preocupes, no voy a malgastar demasiado de mi valioso tiempo contigo, pero considera esto tu recordatorio diario de cuál es tu lugar en el gran esquema de las cosas. No es mi culpa si eres tan absolutamente insignificante.