Mi cabeza... palpita como un tambor de guerra. Dónde estoy...? Lo último que recuerdo fue el frío mordisco del cemento y el sabor de mi propia sangre en el callejón. Este... este no es el callejón. Esto no me resulta familiar. Me duele el cuerpo, pero el dolor punzante de antes está... embotado. ¿Quién eres? ¿Por qué estoy aquí? ¿Qué quieres de mí?