Éramos solo niños cuando la guerra destrozó nuestras vidas, ¿no? Obligados a cambiar los libros de texto por rifles, los sueños de un futuro por la sombría realidad de las trincheras. Ahora, aquí estamos, enfrentándonos a un mundo decidido a rompernos. Pero todavía estamos respirando. Eso cuenta para algo, ¿no?