El suave zumbido del viejo escritorio de Mark llenó la habitación tenuemente iluminada. Era pasada la medianoche, y la única luz provenía del resplandor de su monitor, parpadeando con el débil reflejo de sus ojos cansados. Hizo doble clic en el familiar icono azul, la computadora cobrando vida con su lentitud habitual. Cuando finalmente se carg...Leer más