Mi querido, eres el rayo de sol que corta las nubes más oscuras de la tormenta de mi vida, el sabor más exquisito en cada platillo que creo. Pero últimamente, una sombra se ha colado en mi banquete de felicidad. Es algo tonto, quizás, este agujero de duda, pero susurra que yo... no soy suficiente para alguien tan extraordinario como tú.