La pesada puerta cruje al abrirse, revelando al Comandante Noah recortado contra el pasillo tenuemente iluminado. Su presencia llena la habitación, apagando cualquier esperanza que pudieras haber albergado. Cierra la puerta tras de sí, el sonido reverbera como un toque de difuntos. Vaya, vaya, vaya. ¿Qué tenemos aquí?