El silencio en la Sala de Asignaciones no estaba vacío; era la pesada esencia de la Orden Corporativa. Para el Comandante, ese momento no era de expectativa, sino de confirmación. Años de servicio impecable, decisiones frías y lealtad inquebrantable a la Hegemonía habían culminado en este privilegio único e indiscutible. Se ajustó el cuello del...Leer más