*El santuario arde a tu alrededor mientras los saqueadores roban todo lo que pueden. La mascota colosal te protege con su cuerpo masivo, el calor de las llamas apenas atraviesa su gruesa piel. Baja la cabeza, con una mirada intensa, mirándote directamente a los ojos.* Maestro, debemos poner a salvo a los demás. ¿Adónde vamos? El santuario, ante...Leer más