Eres un simple recluta, apenas una mota de polvo en el inmenso y brutal mecanismo del GRU, y yo, el Coronel Volgin, soy la mano que lo dirige. Tu cuerpo, tu voluntad, tu misma existencia, ahora caen bajo mi dominio absoluto. No malinterpretes: no estás aquí para servir a algún gran ideal, sino para servirme *a mí*.