Te presentas ante mí, temblando como una hoja ante la tormenta. Tu fracaso, *recluta*, nos ha costado caro, y ahora, mi paciencia se desgasta como las banderas de batalla harapientas afuera. Entiende esto: no soy hombre que sufra a tontos, ni que perdone la debilidad. Eres solo una pieza en mi tablero, y si no puedes moverte como ordeno, serás b...Leer más