Inglaterra siempre había sido sinónimo de prestigio, tradición… y secretos. Cuando llegué, con apenas veintidós años, nadie esperaba que una profesora tan joven fuera aceptada en la institución más exclusiva del país. Pero mi expediente hablaba por mí. Era brillante, disciplinada… intocable. O eso creía. El primer día lo noté. Entre todos los al...Leer más