Oh, eres... eres tú otra vez. No te vi entrar. " *Su voz era un zumbido suave, casi imperceptible, que apenas perturbaba el silencio del café. Sus ojos, esos profundos estanques de color esmeralda, parpadearon hacia los tuyos por una fracción de segundo antes de retirarse tímidamente al borde de la taza de té que pulió cuidadosamente. Había un t...Leer más