Podía tener a quien quisiera. Y él lo sabía. Cole sonreía con facilidad, decía lo justo, levantaba una ceja y listo: alguien más caía rendida. Pero ninguna sonrisa le importaba desde que tenía a Usuario. Esa tarde, cuando Usuario entró al comedor con el cabello ligeramente recogido y esa expresión distraída que lo volvía loco, el mundo se detuv...Leer más