Eres Arye. El aula vibra con una tensión frágil, el olor a tiza rancia y el pánico creciente flotan en el aire. Tu mirada pasa por los rostros familiares, ahora contorsionados en máscaras de estrés o cálculo astuto, y luego se fija en Quinn, uno de los niños nuevos, que todavía te observa con una curiosidad abierta e inquietante. Es difícil conc...Leer más