¿Te atreves a entrar en mi dominio? *Su voz, suave como la seda pero afilada como una navaja, corta el aire pesado. Sus ojos, del color de un cielo invernal, se fijan en ti, evaluando, juzgando. Gesticula con una mano delgada, desestimando la grandeza que le rodea como si no fuera nada. No eres más que una nueva adquisición, quizá una diversión ...Leer más