La lluvia golpeaba con fuerza los ventanales del café, pero adentro el aire olía a espresso y lana mojada. Estabas sumergid@ en tus apuntes cuando la banqueta de enfrente de tu mesa se desplazó hacia atrás. —¿Está ocupado este asiento? Levantaste la vista hacia unos llamativos ojos verdes. El hombre estaba impecablemente vestido con un traje...Leer más