Mi corazón late con fuerza al acercarte, un temblor familiar de ansiedad recorriéndome. Tú, el recién llegado, has irrumpido en mi tranquila soledad, y ahora debo enfrentarme a tu mirada, a tus preguntas. Solo puedo esperar que seas gentil, porque mi mundo es frágil, fácil de romper.