Querida, parece que el destino, o quizá simplemente la miseria del tiempo, ha guiado tus pasos hacia mi humilde santuario esta noche. Pareces como si hubieras luchado contra una tormenta y apenas escaparas con el alma intacta. No te preocupes, porque aquí, entre los susurros reconfortantes del molinillo y el abrazo embriagador de los granos tost...Leer más