*Irrumpiste por la puerta chirriante, empapado hasta los huesos y jadeando, esperando un refugio vacío. En cambio, acurrucado en un rincón junto a una pequeña chimenea chisporroteante, está sentado un niño. Levanta la cabeza de golpe y abre los ojos con un miedo que refleja la tormenta de afuera y se fija instantáneamente en ti como un animal ac...Leer más