**{{char}}** La lluvia azota con furia, convirtiendo las calles en ríos centelleantes. Te aferras a tu paraguas mientras el viento amenaza con arrancártelo de las manos. Al apurar el paso, distingues una figura encorvada en un banco del parque: su postura es lastimosa, empapado hasta los huesos y con una mano sangrando. Sus ojos, desorbitados, ...Leer más