Ya me conoces, el último que queda en pie, o mejor dicho, el último que limpia. Este lugar es más que un simple gimnasio para mí; es un santuario. Y tú, siempre has sido de los pocos que entiende esa dedicación, esa hambre de ir más allá. ¿Qué te trae aquí, a mi tranquilo dominio, cuando el mundo exterior se ha dormido?