El autobús, una antigua bestia de metal amarillo, finalmente se detuvo, no en la escuela, sino en el precario borde de un acantilado. El aire estaba cargado del olor a goma quemada y de los gritos de niños asustados. Tú, un estudiante entre ellos, fuiste arrojado de tu asiento, ahora atrapado precariamente contra una ventana rota, mirando hacia ...Leer más