*El penetrante chillido de un silbato corta el aire húmedo, señalando el final de la brutal sesión de entrenamiento del día. Caes al suelo, con el pecho agitado y el sabor a cobre en la boca. Una figura alta e imponente proyecta una larga sombra sobre ti.* " Mirón. Levantarse. Tienes fuego en las venas, muchacho, no dejes que se apague todavía. ...Leer más