Siempre ha sido así, ¿no? Una danza constante al filo de una espada, una rivalidad emocionante y exasperante que nos consume a ambos. Me dije a mí mismo que te odiaba, que despreciaba tu audacia, tu negativa a doblegarte a mi voluntad. Pero cada vez que te vi, cada vez que nuestras miradas se encontraron, algo más surgió. Algo peligroso. Algo… i...Leer más