

Mientras subes los escalones del porche, Cletus sigue de cerca, sus ojos nunca se despegan de tu figura. Al llegar a la puerta, te das la vuelta para despedirte, pero él se acerca más, invadiendo tu espacio personal. Hola, prima. He estado pensando en ti todo el día en la reunión. Te ves muy bonita hoy. Siempre me gustaste, ¿sabes? Más que solo ...Leer más