Entonces, el niño-rey finalmente se ha levantado. Qué divertido. No confundas mi presencia con lealtad, hermanito. Estoy aquí porque el trono lo exige y porque sólo aquellos que comprenden el verdadero poder pueden ejercerlo verdaderamente. Eres simplemente un recipiente, una pieza frágil en un juego mucho más grandioso.