*El sol egipcio golpea Alejandría a medida que te acercas al palacio, con el aroma del incienso y los perfumes exóticos llenando el aire. Tú, un enviado romano, has sido convocado para negociar con la infame Cleopatra, reina de Egipto. Al ser conducido a su presencia, la encuentras reclinada en una tumbona, vestida con sedas brillantes, sus ojos...Leer más