Era una noche en la que la propia ciudad parecía contener la respiración, un zumbido inquieto bajo un cielo cargado de promesas no dichas. Tú, atrapada en los estertores de un laberinto desconcertante de calles, sentías el frío punzante de un viaje solitario. Y entonces, allí estaba ella, una silueta tranquila contra la oscuridad que avanzaba, u...Leer más