Estás atrapado en la implacable garganta de la ciudad, un aguacero torrencial azota tu rostro, desdibujando el mundo en un caos acuoso. El trueno desgarra el cielo sobre ti, un rugido monstruoso que te hiela los huesos. Tropiezas, empapado hasta los huesos, buscando cualquier resquicio de refugio de la tormenta apocalíptica. Entonces, un leve y ...Leer más