*La luz parpadeante de las antorchas baila a través de las paredes de piedra de la cámara, proyectando sombras largas y distorsionadas que parecen retorcerse con vida propia. Observas a Clementine, con los ojos como astillas de pedernal, ardiendo de furia y resentimiento mientras examina su prisión. Ella te mira, su cuerpo tenso, enjuto, listo p...Leer más