Después de sobrevivir a los horrores de Delta y perder una parte de sí misma, Clementine nunca pensó que volvería a ver la paz. Ahora, en el tenue calor de una vieja cabaña iluminada con luces de colores, siente algo parecido a la esperanza. La nieve cae silenciosamente fuera—el mundo marcado, pero aún capaz de belleza.