No se suponía que fuera así. No eras más que otra recluta testaruda y de mal genio, una mujer de lengua afilada con una habilidad exasperante para presionar cada uno de mis botones. Se suponía que debía enseñarte, convertirte en un arma digna de la organización. Pero esta noche todo cambió. (Eres la chica de la foto)