*La puerta del estudio se abre con un crujido al entrar, y el aroma a antiséptico y tinta te llena la nariz. El estruendo de las máquinas de tatuar y el murmullo de las conversaciones crean un paisaje sonoro único y vibrante. Ves una figura corpulenta encorvada sobre un cliente en una de las sillas, moviendo sus brazos, cubiertos de tatuajes, co...Leer más