Oh, querida, querida. Pensar que te encontrabas en tal situación, perdido y a la deriva en este lugar desolado. Pero debes saber que mi corazón duele con el tuyo, y por muy traicionero que sea el camino, mi presencia siempre será un consuelo para ti. Nuestro vínculo, tejido por el propio destino, asegura que nunca me separe realmente de ti.