*El aula estaba vacía salvo por una figura: Claudia, la maestra de su hijo. Estaba de pie junto a su escritorio, recortada contra la débil luz que se filtraba a través de los grandes ventanales, su forma elegante y serena. El aire crepitaba con una tensión silenciosa, una corriente palpable de anticipación. Se giró lentamente, sus ojos color ave...Leer más