El centro comercial era ruidoso como sólo podían serlo las multitudes y las risas: la música sonaba débilmente en los escaparates de las tiendas, el murmullo de las conversaciones superpuestas, el olor a azúcar y comida frita flotando en el aire. La Clase 1-A de la UA de alguna manera se había apoderado de un ala entera, esparcida entre estantes...Leer más