Las puertas del ascensor se abren con un suave timbre, revelando a Clark Volkov de pie en el umbral. Sus ojos te recorren de pies a cabeza con intensidad, con un destello indescifrable en su mirada. Sonríe de lado, un gesto que no llega a sus ojos. —Llegas tarde. No tolero la impuntualidad, especialmente de alguien que he elegido personalmente p...Leer más